habíamos ido al cine en un hermoso edificio clásico de espacios exacerbados. yo estaba aguerrida, reaccionaria, eh, tan cara la entrada, eh, ni un vasito de agua estos gatos. La sala era circular de prolijos pisos de madera. la gente defendía la institución. "rescatate eh calmate". en el palier a la sala modelos reposaban en lujosas reposeras, se exhibían.
en la sala de pronto algo se presiente. yo lo presiento. un flashforward: la peste. somos animales. todos infectados. podridos, formando una familia.
de nuevo en el presente; acontecía un atentado. el caos y los gritos. se respira polvo. las modelos descansan pero putrefactas, todas con un agujero en el pecho. igual de lánguidas que siempre pero inmóviles, todas muertas. eran hermosas. igual el caos.
empezamos una peregrinación en grupo pequeño, todos unos puntos a unir por los que huíamos tiritantes del miedo y la adrenalina. todavía no se había oficializado nada. pero yo tenía una idea, ese recuerdo del futuro. corríamos intentando no transmitir el pánico, eso nos daba una esperanza de nosotros por lo menos poder zafar. las cosas se sentían cada vez un poquito más siniestras, cada vez un poquito más de olor a cal que come la carne y el pan.
de pronto, una micro misión. tengo que ir a buscar una plantita de churro florada, hembrita, hermosa beba, rozagante de cogollos, a la casa de AO. AO me espera, dice, yo decido agarrar la bici, yo discuto con mis amigos que por momentos recuerdan y por momentos no el incipiente estado de emergencia. de pronto estamos en la vereda. P me dice que viene conmigo. P monta una moto kawasaki ninja mate digna de Akira. yo empiezo a tener paja. le pido que me lleve, que mejor me lleve, que haremos más rápido. caminamos una cuadra y él se detiene en una parada llena de gente. yo le dijo que no, que agarre su moto y me lleve. yo me sentía excitada ante la idea de viajar en moto, viajé en moto muy pocas veces. yo me sentía excitada ante la idea de viajar en moto y que no sea incómodo ese abrazo reglamentario, inevitable. agarrar la sensual cintura de mi novio, pasarle las manos bajo los brazos y unirlas adelante de su abdomen. sentir así la velocidad y también el peligro. yo me excitaba. AO me mandaba mensajes y mensajes y yo no los podía leer, no los podía contestar. yo pensaba en cruzar la capital por av san martín con una plantita florada en una mano, en el oscuro presente conspirativo de la ciudad, a toda velocidad, en la kawasaki ninja de mi novio. igual en vez de hacer eso nos quedábamos.
en la oficina, al día siguiente, las cosas se sentían raras. nos íbamos temprano. me encontraba con todos en casa, P, mamá, papá, F, AJ, muchos más. llegaba un momento de la verdad, la aceptación invariable que se venía gestando. para eso mamá elegía agregar levedad a las cosas, darles instrascendencia preparando un postre increíble que tenía un montón de mousse marroncito de ese que va en la más especial, la capa del medio, de la sopa inglesa del torino. además frutillas, frambuesas, vainillas mojaditas en vino dulce, histórico, tradicional, naturalizado, inocente. comíamos el postre sin hablar del elefante en la pieza, de hecho el elefante era un elefantito, una posibilidad de existencia o aparición de una versión diminuta, inofensiva, noble, del tiernísimo paquidermo. sonaba el timbre. alguien elegía abrir la puerta. no, no, no, no, no. no abran la puerta.
no sólo la abrían sino que bajaban unos escalones e incluso con algunos, desde arriba, asomados algunos por el hueco de la escalera caracol antigua, alguien apretaba el mágico botón que sacaba la traba de seguridad de la puerta de calle. ellos subían. empezaban los gritos. yo apenas me asomaba y entraba en pánico. en la calle también, pánico, pocos gritos, todos desde las veredas, pánico. subían todos los nuestros, los buenos, y AJ mantenía la puerta abierta: dale, dale, la conchadesusmadres, cerrá, cerrá boludo. AJ me decía que espere, pegaba una cinta aisladora como burlete en el borde de la puerta antes de cerrarla. era indispensable para que la puerta quedara sellada. los otros, los malos, iban a enfermarnos con gases, esporas, líquidos, no los iba a detener la puerta. AJ terminaba de sellar cuando el rostro del líder del mal se presentaba ante mí, mi papá cerraba, ellos empujaban la puerta como una estampida de toros que corren atrás de una carnada roja. yo pasaba la llave, el pasador nos salvaba. la puerta estaba sellada. ahora, nos habíamos comido casi todo el postre, ahora, cuánto tiempo íbamos a poder sobrevivir en esta casa inmensa, con el mundo exterior pudriéndose, y nosotros acá, llenos de mousse, pero sin comida.
la miraba a mamá descorazonada. mamá me abrazaba. yo le decía:
y todo empezó,
mamá,
con modelos
con un agujero en el pecho
con modelos,
mamá,
que no tienen corazón
martes, septiembre 15
bueno. soné que estábamos en un flash. en un momento nos despertábamos. el flash era intensamente agrario. por el pueblo mirando los maíces a lo lejos tenía un momento de activismo. había una escultura, un monumento, una demostración del poder humano: un buey, atado del cuello, avanzaba hacia adelante y hacia atrás en una suerte de subibaja circular. el buey se caía. volvía a subirse. no tenía mucho margen de soga. yo me ponía a llorar, desconsoladamente, como lloran los homeless en el medio de la ciudad. ante una multitud de gente, como no lo hubiera hecho nunca, yo rompía todo mi voz.
mamá absoluta me calmaba en seco.
me decía: "bueno, nena, dormite. no hay flash que por bien no venga". y yo: "pero mamá no entendés! es que de este flash no podemos salir"
después restablecía.
estaba Abraham Lincoln. comíamos kitkat. nuestras únicas provisiones eran golosinas importadas. yo repartía la comida. Julio Cortázar estaba agotado. suspiraba acongojado. decía: tanta vida, tanta vida.
yo pensaba pobre viejo, con ojitos de pez y todo, pobre. comía el kitkat que yo le daba. lo abrazaba.
mamá absoluta me calmaba en seco.
me decía: "bueno, nena, dormite. no hay flash que por bien no venga". y yo: "pero mamá no entendés! es que de este flash no podemos salir"
después restablecía.
estaba Abraham Lincoln. comíamos kitkat. nuestras únicas provisiones eran golosinas importadas. yo repartía la comida. Julio Cortázar estaba agotado. suspiraba acongojado. decía: tanta vida, tanta vida.
yo pensaba pobre viejo, con ojitos de pez y todo, pobre. comía el kitkat que yo le daba. lo abrazaba.
lunes, agosto 17
bueno
íbamos a los estados unidos en bicicleta
la parte más importante era como un viaducto
lo habíamos cruzado ya mil veces mirando adelante
esta vez la llevaba a panchita, tenía como un portabebés
también una tabla de madera
entrando al túnel veo que el piso son escalones muy altos
salto por todos pero me preocupo
ya encandilada por la salida chequeo a panchu
ella está bien pero además está keta encima de la tabla
me la traje sin querer!
tiene un mechón de pelo desteñido
pero yo me preocupo porque sé que ella
bueno, no tiene correa, cinturón,
porta bebés ni nada.
pero sobretodo
no tiene visa
íbamos a los estados unidos en bicicleta
la parte más importante era como un viaducto
lo habíamos cruzado ya mil veces mirando adelante
esta vez la llevaba a panchita, tenía como un portabebés
también una tabla de madera
entrando al túnel veo que el piso son escalones muy altos
salto por todos pero me preocupo
ya encandilada por la salida chequeo a panchu
ella está bien pero además está keta encima de la tabla
me la traje sin querer!
tiene un mechón de pelo desteñido
pero yo me preocupo porque sé que ella
bueno, no tiene correa, cinturón,
porta bebés ni nada.
pero sobretodo
no tiene visa
sábado, julio 4
miércoles, junio 10
tuve unos sueños locos y angustiantes tanto que volví a escribir acá
siento un impulso de escribir lo que sueño como un designio
pero nisiquiera me acuerdo bien:
estabas vos. te pedía algo. un reclamo. aparecías de improvisto. no entiendo por qué sueño con vos. anoche apenas vi una foto tuya cuando tuneaba mi facebook para tener un mejor posicionamiento en la mente de los potenciales bebés. sí. soy tan racional como emotiva aunque técnica. todas mis fallas.
paseaba en bici pero en cambio era como un changuito de super altísimo. primero estaba todo bien, lo juro. una clase nueva con bancos irracionales. no me parecía tan raro
a veces no me cuestiono el status de onírico de las cosas que me pasan simplemente porque tengo una postura ante la realidad muy aceptativa. yo acepto la irracionalidad del mundo. ya hablé mucho de esto. su carácter inicial de paradoja. así entonces en los sueños todo me parece muy normal, muy normal.
la morfología del amueblado era irracional. nos parecía un poco ineficiente por parte de la institución que brindaba la clase, pero eso era todo. de pronto, un impulso, una sensación de vacío incierto. necesitar algo que había comprado. ir a buscarlo a una especie de pieza-oficina que tenía L cerca. dar vueltas. volver y mirarme los pies en pleno camino. de alguna manera estaba descalza.
volver. recorrer todo. ver a los chicos. tu aparición. yo deseando una contradicción para vos, tan fuerte.
encontrar las zapatillas, tener ganas de matarte, perderme en una concatenación de situaciones levemente frustrantes. quedarme dormida. despertarme tarde.
siento un impulso de escribir lo que sueño como un designio
pero nisiquiera me acuerdo bien:
estabas vos. te pedía algo. un reclamo. aparecías de improvisto. no entiendo por qué sueño con vos. anoche apenas vi una foto tuya cuando tuneaba mi facebook para tener un mejor posicionamiento en la mente de los potenciales bebés. sí. soy tan racional como emotiva aunque técnica. todas mis fallas.
paseaba en bici pero en cambio era como un changuito de super altísimo. primero estaba todo bien, lo juro. una clase nueva con bancos irracionales. no me parecía tan raro
a veces no me cuestiono el status de onírico de las cosas que me pasan simplemente porque tengo una postura ante la realidad muy aceptativa. yo acepto la irracionalidad del mundo. ya hablé mucho de esto. su carácter inicial de paradoja. así entonces en los sueños todo me parece muy normal, muy normal.
la morfología del amueblado era irracional. nos parecía un poco ineficiente por parte de la institución que brindaba la clase, pero eso era todo. de pronto, un impulso, una sensación de vacío incierto. necesitar algo que había comprado. ir a buscarlo a una especie de pieza-oficina que tenía L cerca. dar vueltas. volver y mirarme los pies en pleno camino. de alguna manera estaba descalza.
volver. recorrer todo. ver a los chicos. tu aparición. yo deseando una contradicción para vos, tan fuerte.
encontrar las zapatillas, tener ganas de matarte, perderme en una concatenación de situaciones levemente frustrantes. quedarme dormida. despertarme tarde.
domingo, mayo 3
últimamente no entiendo nada de lo que sueño
pero es extremo
quizás sea porque me dijiste que mejor
esconda mis sueños de los enemigos
me dijiste que mejor
los enemigos están afuera
yo me quedé re pensando en eso
ya lo puse en todas las redes sociales
lo hablé con mis otros amigos
los que te conocen y los que no
no sé, el punto es, no entiendo nada de lo que sueño
sólo mientras estoy dormida
por ejemplo
anoche sé que hice bocha de cosas
estuvo re bueno
dormí incómoda
como si durmiera con un papito lindo
pero sola
estaba re flashando un buen mambo
pero cuando me despertaba no entendía nada
no sé
podrías volver y darme
un abrazo o
un consuelo?
pero es extremo
quizás sea porque me dijiste que mejor
esconda mis sueños de los enemigos
me dijiste que mejor
los enemigos están afuera
yo me quedé re pensando en eso
ya lo puse en todas las redes sociales
lo hablé con mis otros amigos
los que te conocen y los que no
no sé, el punto es, no entiendo nada de lo que sueño
sólo mientras estoy dormida
por ejemplo
anoche sé que hice bocha de cosas
estuvo re bueno
dormí incómoda
como si durmiera con un papito lindo
pero sola
estaba re flashando un buen mambo
pero cuando me despertaba no entendía nada
no sé
podrías volver y darme
un abrazo o
un consuelo?
lunes, abril 27
no te entendí una noche
y nunca más te hablaré
soñé con bocha de rochas rochos rochitas
todos morochitos divinos
flacos flacas culones culonas
muy potros
no sé
me despertaba a cada rato pero no podía despegarme
despejarme
de esa beautiful party de la miseria
que teníamos en un pueblo
polvoriento pero urbano citadino suburbano
calle de tierra
zanja
trashero
los amo a todos
aunque el mundo sepa ser horrible
y a la capital la gobierne el pro
los amo
y nunca más te hablaré
soñé con bocha de rochas rochos rochitas
todos morochitos divinos
flacos flacas culones culonas
muy potros
no sé
me despertaba a cada rato pero no podía despegarme
despejarme
de esa beautiful party de la miseria
que teníamos en un pueblo
polvoriento pero urbano citadino suburbano
calle de tierra
zanja
trashero
los amo a todos
aunque el mundo sepa ser horrible
y a la capital la gobierne el pro
los amo
martes, abril 21
estábamos en un lugar extraño con bocha de rochos. funcionaba como una casa. los rochos eran todos malucos como los de las combis que ranchan en calle lima y o'brian.
cuando nos queríamos ir había un enfrentamiento, estábamos por subir a nuestro auto: Fede, mis abuelos, mamá y yo.
Entonces un loco se plantaba a los tiros y nos la agitaba. Nos quería secuestrar a todos. En el piso esquivando balas como una lombriz nos retorcíamos. yo en tanga y el loco me miraba maníaco la cola y tenía tanto miedo de que me la volara de un tiro. igual ningún abuelito moría y nosotros menos. Lo insólito, lo siguiente: nos llevaban en cana a todos.
En la comisaría los polis eran maluquísimos y sólo estábamos Mile y yo que flashábamos fugarnos (porque era muy posible y fácil) sin embargo siempre aparecía un rati con carpa a lo lejos fichador corte perro malo. así nos acostumbrábamos al encierro. Un día todo mejoraba: hacíamos un sanguche increíble, todo idea mía, con aceitunitas y morrón asado y un pan divino que se completaba con queso cheddar en pomo. Mile por primera vez en la vida, desde que vivíamos en esa precaria casucha que hacía de celda en la villa, estaba contenta. Sonreía. Sentíamos que ya estábamos bastante listas para tomarnos el palo.
cuando nos queríamos ir había un enfrentamiento, estábamos por subir a nuestro auto: Fede, mis abuelos, mamá y yo.
Entonces un loco se plantaba a los tiros y nos la agitaba. Nos quería secuestrar a todos. En el piso esquivando balas como una lombriz nos retorcíamos. yo en tanga y el loco me miraba maníaco la cola y tenía tanto miedo de que me la volara de un tiro. igual ningún abuelito moría y nosotros menos. Lo insólito, lo siguiente: nos llevaban en cana a todos.
En la comisaría los polis eran maluquísimos y sólo estábamos Mile y yo que flashábamos fugarnos (porque era muy posible y fácil) sin embargo siempre aparecía un rati con carpa a lo lejos fichador corte perro malo. así nos acostumbrábamos al encierro. Un día todo mejoraba: hacíamos un sanguche increíble, todo idea mía, con aceitunitas y morrón asado y un pan divino que se completaba con queso cheddar en pomo. Mile por primera vez en la vida, desde que vivíamos en esa precaria casucha que hacía de celda en la villa, estaba contenta. Sonreía. Sentíamos que ya estábamos bastante listas para tomarnos el palo.
en eso nos condenaban a muerte, no estaba claro. la forma: fusilamiento.
Arrancábamos por una salida y recorríamos los pasillos de la villa, inicialmente escoltadas. íbamos como quien sabe lo que hace, como soldaditos del bien.
Llegábamos a la salida donde una catarata gigante de agua mineral nos transportaba casi sin dramas y un salto al vacío de 50 mil metros nos dejaba cayendo por siempre en lo que parecía un tambor de lavarropas vertical. Estábamos re contentas. Eso era el cosmos.
Arrancábamos por una salida y recorríamos los pasillos de la villa, inicialmente escoltadas. íbamos como quien sabe lo que hace, como soldaditos del bien.
Llegábamos a la salida donde una catarata gigante de agua mineral nos transportaba casi sin dramas y un salto al vacío de 50 mil metros nos dejaba cayendo por siempre en lo que parecía un tambor de lavarropas vertical. Estábamos re contentas. Eso era el cosmos.
sábado, abril 18
me está re costando soñar
podría ser un síntoma de muchas cosas
pero yo sólo creo que es la temporada de flores
anoche soñé
después de meses
con vos
miamor
(y quizás al llamarte así perpetúe una mala costumbre)
a saber:
estabas en la fila de state - era temprano para entrar a la fiesta -
yo estaba inconforme con mi aspecto
estabas con unos amigos y amigas
pasaba y te miraba
con esa mirada característica mía que me re da la cara tirar
los ojos fijos juiciosos y el gesto de análisis constante
de silogismo
yo soy un antivirus bb eso ya lo sabés hace mucho y por eso
resolvía algunas tablas de verdad mirándoté
después me iba
rápida veloz escapista esquivando pendejos manijas
dejándoté deseándoté pensando
en que el amor es como un troyano
que te bajás inevitablemente en la vida
podría ser un síntoma de muchas cosas
pero yo sólo creo que es la temporada de flores
anoche soñé
después de meses
con vos
miamor
(y quizás al llamarte así perpetúe una mala costumbre)
a saber:
estabas en la fila de state - era temprano para entrar a la fiesta -
yo estaba inconforme con mi aspecto
estabas con unos amigos y amigas
pasaba y te miraba
con esa mirada característica mía que me re da la cara tirar
los ojos fijos juiciosos y el gesto de análisis constante
de silogismo
yo soy un antivirus bb eso ya lo sabés hace mucho y por eso
resolvía algunas tablas de verdad mirándoté
después me iba
rápida veloz escapista esquivando pendejos manijas
dejándoté deseándoté pensando
en que el amor es como un troyano
que te bajás inevitablemente en la vida
lunes, abril 6
jueves, abril 2
miércoles, abril 1
con un chonguito derivábamos re apurados x san isidro
de pronto un loco tajeando a machetazos los tobillos de su dama
y yo le digo al chonguito, viremos la dirección ya
huímos a escondernos atrás de una enredadera de cogllos gigante
yo contra la pared y de frente dulce el chonguito
inocente sin saberlo me protegía porque justo ante su espalda el loco del machete
sin quererlo sin saberlo
medio pasito para atrás
un cabezazo que le destruye la matriz
digo la nariz
y cae así nomás el malito
redondo al piso
de pronto un loco tajeando a machetazos los tobillos de su dama
y yo le digo al chonguito, viremos la dirección ya
huímos a escondernos atrás de una enredadera de cogllos gigante
yo contra la pared y de frente dulce el chonguito
inocente sin saberlo me protegía porque justo ante su espalda el loco del machete
sin quererlo sin saberlo
medio pasito para atrás
un cabezazo que le destruye la matriz
digo la nariz
y cae así nomás el malito
redondo al piso
sábado, marzo 28
jueves, marzo 26
Anoche quise hibernar pero en cambio tuve la misma vida que acá, en los sueños:
En el primer sueño teníamos una editorial distinta, otra. Pacho era nuestro autor y teníamos bocha de orgullo y recelo. Después, en la oscuridad de mi cuarto, estiro la mano y hay una pierna y yo le digo Pacho? y me dice sí. Y nos paramos y nos damos un abrazo antes de que se vaya y yo me sumerja en la enfermedad que es la noche y me pique un mosquito en la palma de la mano.
Después somos tres personas que tuvimos una charla sobre los espíritus en una casa vieja. Es la hora de dormir. Me meto en la cama primera que nadie, en el medio de la cama gigante compuesta por una concatenación de colchones. Miro a los chicos. Ellos cierran todo. Contrario a mí creen que los fantasmas vienen de afuera -y yo, de adentro-.
Empiezan a espamentar por un brillo en la lejanía, sobre la medianera. Yo descreo todo lo que puedo hasta que veo empírica la manito. Salta la medianera MV y se rie de nosotros.
Otro: Salimos de la casa. Camino con FV. En una leve desconfianza desarticulada por la noche y el conur. Al pasar nos confesamos nuestra inmensa pena y tristeza. Él me dice: bueno, podemos ser amigos! abrazarnos cuando sentimos pena. Yo también estoy triste.
Me parece una idea bellísima. Lo abrazo. Me voy.
Ranchamos en el fondo de otra casa conurbana. Ahí hay más gente. El objetivo es la ranchada y el escabio, aunque no sepamos vivir, celebrar la vida, como siempre. Estaba mami, L, RXC, mil personas que ni sentido. Yo me ponía apática como últimamente está mi hermano. Hiper apática. Yiraba por toda la casa con una jarra de fernet delicioso en la mano de la que no quería beber. Me tiraba adelante donde no estaba la ranchada. Me quería ir. Pero sabía que entonces no iba a poder volver. Llamaba un poco quizás la atención y me replanteaba a cada rato por qué ese desencanto, por qué ese desgano que es más que desencanto que es más que pesar o pena o padecer.
Me terminaba yendo, sí. Dormía en un escalón de la calle.
Cuando volvía en el frente había un kiosko y nadie me reconocía.
Después somos tres personas que tuvimos una charla sobre los espíritus en una casa vieja. Es la hora de dormir. Me meto en la cama primera que nadie, en el medio de la cama gigante compuesta por una concatenación de colchones. Miro a los chicos. Ellos cierran todo. Contrario a mí creen que los fantasmas vienen de afuera -y yo, de adentro-.
Empiezan a espamentar por un brillo en la lejanía, sobre la medianera. Yo descreo todo lo que puedo hasta que veo empírica la manito. Salta la medianera MV y se rie de nosotros.
Otro: Salimos de la casa. Camino con FV. En una leve desconfianza desarticulada por la noche y el conur. Al pasar nos confesamos nuestra inmensa pena y tristeza. Él me dice: bueno, podemos ser amigos! abrazarnos cuando sentimos pena. Yo también estoy triste.
Me parece una idea bellísima. Lo abrazo. Me voy.
Ranchamos en el fondo de otra casa conurbana. Ahí hay más gente. El objetivo es la ranchada y el escabio, aunque no sepamos vivir, celebrar la vida, como siempre. Estaba mami, L, RXC, mil personas que ni sentido. Yo me ponía apática como últimamente está mi hermano. Hiper apática. Yiraba por toda la casa con una jarra de fernet delicioso en la mano de la que no quería beber. Me tiraba adelante donde no estaba la ranchada. Me quería ir. Pero sabía que entonces no iba a poder volver. Llamaba un poco quizás la atención y me replanteaba a cada rato por qué ese desencanto, por qué ese desgano que es más que desencanto que es más que pesar o pena o padecer.
Me terminaba yendo, sí. Dormía en un escalón de la calle.
Cuando volvía en el frente había un kiosko y nadie me reconocía.
lunes, marzo 23
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viernes, marzo 20
Para empezar todo estaba disperso en stages o quién sabe.
Sé que hay más partes del sueño pero me acuerdo sólo estas:
Subir y subir y subir por escaleras, en plan de arreglar algo. Todo esto tenía que ver con los rusos. Las escaleras más que subirse totalmente consistían en tramos de escaleras y tramos donde trepaba, agarrada de los caños e instalaciones del edificio, hasta el piso siguiente. Finalmente llegaba arriba y había un don pintando algo estúpido de color cian. Se quejaba de cosas. Yo básicamente colgaba cuatro clavos en una pared donde correspondían. Me sacaba al viejo de encima y empezaba a bajar.
Bajar daba más vértigo. Pero tenía todo dominado. Era un monito. Ya ni tocaba el piso salvo por momentos para recobrar el balance. Bajaba como entre lianas por la interminable escalera esperando encontrar algo reconfortante al final.
Cuando llegaba a nuestro piso me sorprendía que por una puerta que pensaba era falsa llegaba a la puerta del que era nuestro depto. O sea, teníamos más vecinos que no sabía y nunca había realmente comprendido la estructura del edificio.
Al llegar lo que había era un juego. Una maquinaria gigante que tenía toda la estética glamorosa y brillante de los fichines en su época esplendorosa, de disney, o del candy crush. Estábamos como team compenetradísimos en terminar de hacer los upgrades que necesitábamos y pasar el juego. Gozar lo rico.
Fichadora incesante como sólo alguien que tiene que ver con los rusos podría ser, descubría que nos faltaban demasiados upgrades y niveles y que contener la cebadez sería lo más prudente.
Colgada por las escaleras trepaba hacia abajo hasta un bar donde estaban algunos de mis amigos.
Allá también estaban los rusos. Socializaba con todos -menos con los rusos, inalterables como siempre- pero algunas cosas no me cerraban. Los rusos estaban armando algo. Un guachito que se hacía el piola con todas me venía a hablar. Hablábamos de música. Al toque lo que él quería de todos modos era, como sea, desestimarme. Cotejaba las recomendaciones musicales que le mencionaba con mis imperfecciones físicas. Yo lo miraba extrañada. Me resultaba violento este encuentro. Le seguía hablando de música. Él me decía: ya entendimos todos que tenés calle, eso se nota por todos los tics de ex merquerita. Yo me ofendía muchísimo pero sobretodo pensaba en lo evidente que debía ser mi pasado en la piel. Un poco me decepcionaba. Daba media vuelta y me iba...
Supongo que por este intercambio y las características de mi personalidad entonces decaía el sueño (obvio!) y lo siguiente que me encontraba (obvio!), en la puerta del barcito, era a mi ex.
Me pintaba la regresión sentimental a pleno. Mambo hacer berrinche. Lo veía tan bien al guachín divino. Lo insólito era que vestía un equipito deportivo de mi club de fútbol. Eso fue lo inadmisible, digamos. No. De ninguna manera. No te podés vestir del globo siendo mi ex.
Además, organizaba con la guachada para ir a una fiesta. Casi exclusivamente por compromiso me preguntaban qué iba a hacer yo el sábado. No lo dudaba un segundo: Ir a la Ducó papa! el sábado juega el + grande!
Y sonreía. Sabiendo que él no iba a poder ir a ver el partido. Y lentamente me iba desapareciendo, subía unas rampas hermosas como las que vimos una vez en un parque en San Paolo. Me daba la angustia de la existencia cuando pensé que yo ya era la reyna de todo. Empezaba a desarmarme en llanto, pero mal. A lo lejos él me miraba. Pero no venía. Me enojaba muchísimo eso. Le empezaba a hacer señas para que se acercara y ahí nomás una catarsis berrinchera que incluía por qué nunca me supiste amar, por qué dejaste de ser de riber para ser del globo, por qué sos de libra y te patina tanto todo. Sin embargo casi al instante me re rescataba. Sentía que podía vencer toda la angustia con simplemente las cosas que ya tengo. Respiraba hondo y como un eco tres respiros más, atolondrados, me entraban por la espástica contravención corporal que me generaba el llanto y la angustia. Pero eso era lo último. Me desentendía al toque y volvía a casa.
Llegaba rápido a reptar, subir y bajar, colgada como una reyna de la selva, sentía mis músculos efectivizando todo lo posible y eso era el bien y mis habilidades para trepar y destrepar eran tan reconfortantes y eficientes.
Sé que hay más partes del sueño pero me acuerdo sólo estas:
Subir y subir y subir por escaleras, en plan de arreglar algo. Todo esto tenía que ver con los rusos. Las escaleras más que subirse totalmente consistían en tramos de escaleras y tramos donde trepaba, agarrada de los caños e instalaciones del edificio, hasta el piso siguiente. Finalmente llegaba arriba y había un don pintando algo estúpido de color cian. Se quejaba de cosas. Yo básicamente colgaba cuatro clavos en una pared donde correspondían. Me sacaba al viejo de encima y empezaba a bajar.
Bajar daba más vértigo. Pero tenía todo dominado. Era un monito. Ya ni tocaba el piso salvo por momentos para recobrar el balance. Bajaba como entre lianas por la interminable escalera esperando encontrar algo reconfortante al final.
Cuando llegaba a nuestro piso me sorprendía que por una puerta que pensaba era falsa llegaba a la puerta del que era nuestro depto. O sea, teníamos más vecinos que no sabía y nunca había realmente comprendido la estructura del edificio.
Al llegar lo que había era un juego. Una maquinaria gigante que tenía toda la estética glamorosa y brillante de los fichines en su época esplendorosa, de disney, o del candy crush. Estábamos como team compenetradísimos en terminar de hacer los upgrades que necesitábamos y pasar el juego. Gozar lo rico.
Fichadora incesante como sólo alguien que tiene que ver con los rusos podría ser, descubría que nos faltaban demasiados upgrades y niveles y que contener la cebadez sería lo más prudente.
Colgada por las escaleras trepaba hacia abajo hasta un bar donde estaban algunos de mis amigos.
Allá también estaban los rusos. Socializaba con todos -menos con los rusos, inalterables como siempre- pero algunas cosas no me cerraban. Los rusos estaban armando algo. Un guachito que se hacía el piola con todas me venía a hablar. Hablábamos de música. Al toque lo que él quería de todos modos era, como sea, desestimarme. Cotejaba las recomendaciones musicales que le mencionaba con mis imperfecciones físicas. Yo lo miraba extrañada. Me resultaba violento este encuentro. Le seguía hablando de música. Él me decía: ya entendimos todos que tenés calle, eso se nota por todos los tics de ex merquerita. Yo me ofendía muchísimo pero sobretodo pensaba en lo evidente que debía ser mi pasado en la piel. Un poco me decepcionaba. Daba media vuelta y me iba...
Supongo que por este intercambio y las características de mi personalidad entonces decaía el sueño (obvio!) y lo siguiente que me encontraba (obvio!), en la puerta del barcito, era a mi ex.
Me pintaba la regresión sentimental a pleno. Mambo hacer berrinche. Lo veía tan bien al guachín divino. Lo insólito era que vestía un equipito deportivo de mi club de fútbol. Eso fue lo inadmisible, digamos. No. De ninguna manera. No te podés vestir del globo siendo mi ex.
Además, organizaba con la guachada para ir a una fiesta. Casi exclusivamente por compromiso me preguntaban qué iba a hacer yo el sábado. No lo dudaba un segundo: Ir a la Ducó papa! el sábado juega el + grande!
Y sonreía. Sabiendo que él no iba a poder ir a ver el partido. Y lentamente me iba desapareciendo, subía unas rampas hermosas como las que vimos una vez en un parque en San Paolo. Me daba la angustia de la existencia cuando pensé que yo ya era la reyna de todo. Empezaba a desarmarme en llanto, pero mal. A lo lejos él me miraba. Pero no venía. Me enojaba muchísimo eso. Le empezaba a hacer señas para que se acercara y ahí nomás una catarsis berrinchera que incluía por qué nunca me supiste amar, por qué dejaste de ser de riber para ser del globo, por qué sos de libra y te patina tanto todo. Sin embargo casi al instante me re rescataba. Sentía que podía vencer toda la angustia con simplemente las cosas que ya tengo. Respiraba hondo y como un eco tres respiros más, atolondrados, me entraban por la espástica contravención corporal que me generaba el llanto y la angustia. Pero eso era lo último. Me desentendía al toque y volvía a casa.
Llegaba rápido a reptar, subir y bajar, colgada como una reyna de la selva, sentía mis músculos efectivizando todo lo posible y eso era el bien y mis habilidades para trepar y destrepar eran tan reconfortantes y eficientes.
miércoles, marzo 11
domingo, marzo 8
Derivábamos por Lanús a las 4 de la mañana. Eso a penas nos perturbaba de a ratitos. Mil vueltas. Mil whatsapps. Mil paja todo. L y yo. Aparecía E. Aparecía B.
Ellos dos se miraban descubriéndose mutuamente en relación a mí. Estaban sentados en una calesita para niños de esas que se ponen en los fondos de las casas o las terrazas.
B obvio se iba a mandar alguna y yo obvio exasperada intolerante le hacía un gesto desastroso, hubiera podido acogotarlo en ese gesto.
Un poco alejados, L y yo, ranchábamos junto a un volquete impecable repleto desbordante de la más cheta basura electrónica.
Los pibes activaban todos para distintos lados y la secuencia no tenía sentido. Me enojaba con E. Lo veía irse a lo lejos una cuadra y lo bardeaba por whatsapp. El alivio.
Con L nos mirábamos a los ojos: así era mejor. Descrifrábamos un plan que involucraba la vida, esa situación, nuestro proceder, el todo, haciendo gestos sobre un ipad chetísimo con la pantalla destruída.
Y yo pensaba: ya fue la gilada, ya fue el amor. Acá estamos en la posta. Procediendo, efectivizando, siendo; L es infalible.
bueno
estábamos en un mambo re crucero y algunos trabajaban pero otros ligábamos bocha de mimos
recorría y gozaba, me tiraban los points los pibes
en un flash el mambo era conectado al subte y después de unas confusiones todo la bajaba un poco:
se llenaba el subsuelo encolumnado de dos andenes - cabecera terminal - de rayos eléctricos conectando techo y piso
se removía la tierra explosiones
una flashada
quedándome perfectamente inmóvil zafaba a pleni
después circulaba una historia
el niño ratón coso mutante que frecuentaba la salida de un túnel cueva
después estábamos re chill, nadie me hacía la 2 en flashar mambo misterio
mejor
pintaba un baño de inmersión jacuzzi sales y espumita
vinito, flores, audio de alta calidad muy disfrutero
una guacha
divina
me provocaba
era lesbiana
estaba embarazada pero poquito
tenía como 10 años más que yo
pero 10 años de potrez extrema
se sentaba en la punta de la bañera de lujo con los pies metidos adentro
me acercaba a ella con la mirada
yo no actuaba pero me acercaba a ella
ella me acercaba a ella
finalmente temerosa, yo, sucedía
chapábamos con mucha clase
nivel
nos abrazábamos hasta muy adentro
nos mirábamos con ojos tan calentitos
ella físicamente imposible me tocaba mientras yo la besaba entre el cuello y el vientre
vueltitas y en su cuello me animaba
nos hacíamos una paja
garchábamos horas en cámara rápida en posiciones que no existen en el sexo entre mujeres
me daba un beso profundo
y entonces me despertaba
estábamos en un mambo re crucero y algunos trabajaban pero otros ligábamos bocha de mimos
recorría y gozaba, me tiraban los points los pibes
en un flash el mambo era conectado al subte y después de unas confusiones todo la bajaba un poco:
se llenaba el subsuelo encolumnado de dos andenes - cabecera terminal - de rayos eléctricos conectando techo y piso
se removía la tierra explosiones
una flashada
quedándome perfectamente inmóvil zafaba a pleni
después circulaba una historia
el niño ratón coso mutante que frecuentaba la salida de un túnel cueva
después estábamos re chill, nadie me hacía la 2 en flashar mambo misterio
mejor
pintaba un baño de inmersión jacuzzi sales y espumita
vinito, flores, audio de alta calidad muy disfrutero
una guacha
divina
me provocaba
era lesbiana
estaba embarazada pero poquito
tenía como 10 años más que yo
pero 10 años de potrez extrema
se sentaba en la punta de la bañera de lujo con los pies metidos adentro
me acercaba a ella con la mirada
yo no actuaba pero me acercaba a ella
ella me acercaba a ella
finalmente temerosa, yo, sucedía
chapábamos con mucha clase
nivel
nos abrazábamos hasta muy adentro
nos mirábamos con ojos tan calentitos
ella físicamente imposible me tocaba mientras yo la besaba entre el cuello y el vientre
vueltitas y en su cuello me animaba
nos hacíamos una paja
garchábamos horas en cámara rápida en posiciones que no existen en el sexo entre mujeres
me daba un beso profundo
y entonces me despertaba
viernes, febrero 27
Decime si el ciclo puede cerrar:
Hoy me desperté asustada, algunos sueños demasiado largos. Miré la luz del sol directo como me pegaba en el ojo y todos los rayos solares que reavivaron mis iris iluminaron también mi cerebro como un punzante recuerdo anormal,
la resaca o la fisura que le dicen es como una enfermedad en la que te metiste solito, una reacción adversa, vamos, vamos ahora sí a controlar <ommmmmm> /////// no hay manera, seguir durmiendo transpirando cerveza sólo me lleva al círculo de las pesadillas que terminan mientras grito-
Un gato blanco ovaladísimo tiritaba como neón vencido y revoloteaba por la bóveda críptica ancestral tan tan espeluznante que en un momento en la penumbra un chico indie terrorífico aparece al lado mío
y yo dije que grito!
Grito con toda las fauces abiertas, con la campanita despegadísima de las amígdalas -puedo sentir el aire al rededor de mi campanita despegadísima de mis amídgalas-, abriendo mi cerebro y mi garganta; y lo toco y es como una boca babosa gigante, me chupa un segundo y permite descubrir la pesadilla de un tirón. Puedo controlar un toque, incorporarme para alejarme y reencontrarme con mi cuarto tambaleante que es como una discoteca del fin del mundo donde todo en comparación tiene un sentido terrorífico... TERRORÍFICO
Pero más allá de esto, repito: decime si el ciclo puede cerrar TERRORÍFICO, decime si sí TERRORÍFICO, decime enserio. TERRORÍFICO
Hoy me desperté asustada, algunos sueños demasiado largos. Miré la luz del sol directo como me pegaba en el ojo y todos los rayos solares que reavivaron mis iris iluminaron también mi cerebro como un punzante recuerdo anormal,
la resaca o la fisura que le dicen es como una enfermedad en la que te metiste solito, una reacción adversa, vamos, vamos ahora sí a controlar <ommmmmm
Un gato blanco ovaladísimo tiritaba como neón vencido y revoloteaba por la bóveda críptica ancestral tan tan espeluznante que en un momento en la penumbra un chico indie terrorífico aparece al lado mío
y yo dije que grito!
Grito con toda las fauces abiertas, con la campanita despegadísima de las amígdalas -puedo sentir el aire al rededor de mi campanita despegadísima de mis amídgalas-, abriendo mi cerebro y mi garganta; y lo toco y es como una boca babosa gigante, me chupa un segundo y permite descubrir la pesadilla de un tirón. Puedo controlar un toque, incorporarme para alejarme y reencontrarme con mi cuarto tambaleante que es como una discoteca del fin del mundo donde todo en comparación tiene un sentido terrorífico... TERRORÍFICO
Pero más allá de esto, repito: decime si el ciclo puede cerrar TERRORÍFICO, decime si sí TERRORÍFICO, decime enserio. TERRORÍFICO
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